Filosofía

Durante mi crecimiento y consolidación como arquitecto, he llegado a la conclusión que el diseño es un proceso en el cual se integran, de manera indisuluble, aspectos como el espacio, las ideas del cliente y mi visión arquitectónica. El resultado, lejos de ser una oda al ego del diseñador, traduce una serie de vacíos y plenitudes, que, balanceados adecuadamente y enmarcados en gestos dramáticamente sinceros, se interconectan en un recorrido lleno de sorpresas y sensaciones que surgen a partir del adecuado manejo de elementos como la textura, la luz, la sombra, la escala y la integración con el entorno.

Creo firmemente que cada proyecto debe elevarse al observador conforme éste va desplazándose en los diferentes aposentos y encontrándose, a cada paso, con conectores y articulaciones tales como jardines y puentos, los cuales interactúan a través de remates visuales y permiten que en la arquitectura y el diseño interior se fundan en una totalidad indivisible, logrando, de ese modo, que las texturas y los materiales se complementen en un balance espacial que promueve el bienestar físico y mental de quienes habitan o transitan el espacio.

Por lo anterior, mi trabajo está marcado por el uso de pabellones que permiten definir las diferentes áreas del inmueble, desarticulando así los diferentes componentes, y creando transiciones por donde penetra la luz y circula el aire. Esto permite que las áreas exteriores, como los jardines y patios, se integren a las áreas internas, lo cual tiene como resultado la eclosión de espacios iluminados y privados, que se unen, de manera armoniosa, al espacio exterior.

Mi trabajo arquitectónico busca cumplir los deseos y necesidades del cliente, y lograr que, mediante una dirección y orientación adecuada, dichos deseos se traduzcan en una obra de arquitectura única y memorable.

Abraham Valenzuela

Arquitecto